Muy triste te hallé cariño, y me quedé hundido,
palabras inoportunas, no surgen del corazón,
la pena que te inundó por todo lo acontecido,
con estos versos mí vida te suplico tu perdón.
Eres tu quien llena mi vida, la mujer que soñé.
Disfruto lo verdadero y grandioso que es tu amor,
conoces mis emociones, las que nunca te oculté,
entrégate a la esperanza pasional, con tu candor.
Mira con ojos serenos; pero con ciencia plena,
la vida que te deseo va pasada por tamiz.
Es por quererte tanto, que estoy contigo mi nena.
Mi alma de vida llenas, tu me haces muy feliz.
Quiero compartir contigo las penas y alegrías
vivir con intensidad cada rato, cada sentir,
saber que estas conmigo, que me quieres vida mía,
sufrir, morir no es nada. Sólo importa que seas feliz.
A ti me entrego mi vida como soy de esta forma,
acéptame si tu quieres, toma mi alma y corazón.
Tantos momentos felices que vivo a tu lado,
tan cerca, tan alcanzables, tan reales, no ilusión.
Comentario del autor: Convivir con la persona que amas es difícil; pero llevadero. Solo hace falta compresión y paciencia por ambas partes, habrá situaciones que podrás llevar la razón y otras que no, en ambos casos es necesaria la calma, el sosiego y porque no, también una buena dosis de empatía. Ponerte en el lugar del otro te hace ver las cosas con otra perspectiva, y ahí empiezas ya, no ha ceder; pero, si a ver la situación desde otro punto de vista y te puede hacer reflexionar hacia la concordia, el acuerdo o el consenso. La ofuscación no es buena compañera, en ese estado se pueden decir barbaridades de las que seguro te arrepentirás a los pocos minutos, en esto, entra en juego la humildad, te hace recapacitar e ir a la persona que amas, si es verdad que la amas, y entonces pedirle sincero perdón.